HOMBRE DE FAMILIA

Humberto es muy hermano de sus hermanos Iván, Nydia, Cecilia, Rodrigo y Darío (q.e.p.d.) con quienes ha compartido juegos de póker, pesquerías, cacerías, paseos y muchos momentos.
Su vida familiar tuvo lugar en Armenia pero también en muchas fincas como La Esmeralda, Pijao y luego Villa Ligia. Humberto fue un hombre con mucha “cultura general”, gracias a su impresionante memoria. Siempre fascinado con la poesía de León de Greiff o la obra literaria de Maupassant y Sumerset Maugham.
Ha tenido tiempo para vivir dos matrimonios de 25 o más años. El primero con Carmenza Ospina, su novia durante toda la carrera. Su amor de juventud a quien dedicó hermosas cartas y canciones de amor. Se conocieron por medio de unos primos de ella, Jaime y Hernán, compañeros de Humberto en la Escuela de Minas. Su noviazgo duró cinco años y fue tan intenso, que las hermanas menores de Carmenza, Amparo y Nelly, lo recuerdan como al hermano mayor. Ocupó este puesto en la familia política y tenía que cargar con las dos cuñadas para todas partes. Mucha parte del noviazgo tuvo lugar en la finca “ La Montaña” de la familia de Carmenza, a la cual iba a llevarle serenatas y según recuerdan algunos amigos, se abrazaba a la pared declarando su amor.
Según cuenta Humberto, a él le mandaban dinero sólo para el arrendamiento y la comida. Entonces se consiguió una “chanfaina” dictando clases de geometría en el Instituto Pascual Bravo. Se bajaba desde la Escuela de Minas por unas mangas para volver a subir a la clase siguiente. De esta forma conseguía dinero para invitar a la novia a comer un sánduche en la cafetería Santa Clara.
Se casaron en 1956 en una hermosa ceremonia en la Iglesia San Ignacio de Medellín. Tuvieron cinco hijos pronto y muy seguidos: Ana Isabel, Carlos Humberto, Patricia, María Carmenza y Luz Victoria, de los cuales hay cuatro nietos, tres de Vicky u uno de Carlos. O sea Sebastián, Andrés, Santiago y Paulina.
La vida de la familia transcurrió siempre en el barrio Laureles, en una moderna casa para la época, construida por Humberto. Los fines de semana y las vacaciones las pasaban en la finca “ La Montaña” o en la represa en el municipio de Guatapé, donde Humberto construyó una cabaña. La disciplina fue la clave para sincronizar cinco hijos en múltiples actividades como esquiar, armar una carpa, sacar y manejar la lancha, hacer los sánduches y después cumplir con todas las tareas. Tuvieron una marcada formación académica, en la cual predominaba la importancia de las matemáticas, el inglés y la cultura general. La música de fondo que se escuchaba con frecuencia en la casa era la de Frank Sinatra o diversas modalidades del jazz, con Astrud Gilberto, Duke Ellington o Stan Getz.
Después de la muerte de Carmenza, vino un segundo matrimonio y una segunda etapa de su vida junto a Cecilia Bernal y su hija Alexandra. Han pasado casi 30 años de vida matrimonial y con ella nuevos caminos como su gusto por el fútbol, los perros y los animales en general. Con Cecilia ha compartido muchos momentos de su vida: la época de las vacaciones en Santa Marta y Cispatá. Se le ha visto siguiendo los partidos de Nacional, tomado aguardiente y bailando en una fiesta en medio de numerosas y alegres cuñadas. Humberto ha sido un hombre rodeado de mujeres: ! BENDITO ENTRE LAS MUJERES!!
